miércoles, 26 de abril de 2017

SELLO | BANCO DE ESPAÑA

BANCO DE ESPAÑA

DATOS TÉCNICOS DEL SELLO

Fecha de puesta en circulación: 9 de noviembre de 2007

Procedimiento de impresión: Calcografía y offset

Papel: Estucado, engomado, mate, fosforescente

Dentado del sello: 13 ¾

Formato del sello: 40,9 x 28,8 mm (horizontal)

Formato de la hoja bloque: 105,6 x 79,2 mm (horizontal)

Valor postal: 2,43 €

Tirada: 500.000 hojas bloque

INFORMACIÓN SOBRE EL MOTIVO DEL SELLO


Con el conjunto de vidrieras, realizadas por la Casa Maumejean, ubicadas en el Patio de Operaciones del Banco de España, por su temática alegórica, esta Entidad rinde homenaje al mundo del trabajo y a los diferentes oficios.

La Casa Maumejean Hermanos, cuyo taller fue fundado en 1860, contó con establecimientos en París y Madrid. En España se convirtió en el taller vidriero más importante del siglo XIX, sobre todo cuando se establecieron aquí los hermanos José y Enrique Maumejean. De la Casa Maumejean hay varias vidrieras en construcciones madrileñas como el colegio Blanca de Castilla, el edificio Prensa Española y casas particulares de la Gran Vía y de Alfonso XII. También la ubicada en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, ya reproducida en la serie Vidrieras, es ejecución de esta firma. De igual manera, en Barcelona y Cataluña hay varias creaciones de los hermanos Maumejean como son las vidrieras de Caixa de Sabadell, además de las de la barcelonesa casa Pérez Samanillo y de varias catedrales españolas en las que han intervenido restaurando y reponiendo sus vitrales. La actividad de los Maumejean estuvo dedicada a la restauración de vidrieras antiguas y a la realización de nuevas. Estas últimas, en variados estilos con predominancia de lo ecléctico. Esta vidriera, surgida en los talleres Maumejean de Madrid, aunque es norma de la empresa el que sus artistas y artesanos nunca firmen sus creaciones, es autoría de Alberto Martorell, uno de los mejores artistas vidrieros del siglo XX, artífice de los bocetos y cartones en los que se basa este singular trabajo artístico. Tanto las figuras como la decoración de esta vidriera, desde su composición e historicismo, preludian las formas y gustos propios del art nouveau, art dèco y de la estética modernista. La hoja bloque y sello se ilustran con la imagen de un trabajador realizando tareas propias de una fundición de metales. De esta hoja bloque se realizó una Prueba de Color.

Texto: Francisco Vicent Galdón

SELLO | PEDRO BERRUGUETE

PEDRO BERRUGUETE

DATOS TÉCNICOS DEL SELLO

Fecha de puesta en circulación: 5 de Noviembre de 2007

Procedimiento de impresión: Huecograbado

Papel: Estucado, engomado, fosforescente

Dentado: 13 3/4

Formato del sello: 28,8 x 40,9 mm (vertical)

Efectos en pliego: 50

Valor postal: 0,39 €

Tirada: 1.000.000

INFORMACIÓN SOBRE EL MOTIVO DEL SELLO

El género pictórico del autorretrato se ve ahora plasmado con un sello dedicado al pintor gótico-renacentista, Pedro Berruguete. Este autorretrato de Berruguete pertenece al Museo Lázaro Galdiano en Madrid. El autorretrato es el medio de expresión más íntimo de un artista porque implica plasmar sus propios rasgos su personalidad y deseo de ser inmortalizado. Este género tiene su razón de ser en la autoestima que desde el Renacimiento el artista tiene de sí mismo. El autorretrato permitía al pintor experimentar, en la soledad de su estudio, nuevas técnicas y lenguajes artísticos. En los retratos y autorretratos, la necesidad de representar la psicología del retratado motivó, con el paso del tiempo, un cambio radical en la expresión visual del género, acentuando aún más la importancia del gesto, la postura y la actitud o el movimiento del personaje representado como forma de comunicar un mensaje o sentimiento. Si bien los autorretratos desde el Renacimiento hasta finales del siglo XIX muestran a sus autores y a la vez protagonistas del tema con total verismo y realidad, los artistas de siglo XX otorgaron mayor importancia al color y a la identidad metafórica de retratado, pues aunque el rostro y sus rasgos se presentaran distorsionados, la identidad personal del retratado quedaba a salvo, llegaba a ser identificable.

El autorretrato de Pedro Berruguete (nacido en Paredes de Nava hacia mediados del siglo XIV y fallecido en Ávila en 1504), muestra a un hombre, aún joven, tocado con gorro y peinado de influencia italiana renacentista, país donde residió entre 1473 y 1474. Tras su regreso a Castilla, su arte evoluciona y se presenta como la culminación del gótico en su fuerte expresividad, pues aunque represente a sus retratados con un acentuado humanismo, destaca en sus obras la sensación de realidad.

Texto: Francisco Vicent Galdón

SELLO | MARIANO SALVADOR MAELLA

MARIANO SALVADOR MAELLA

DATOS TÉCNICOS DEL SELLO

Fecha de puesta en circulación: 5 de Noviembre de 2007

Procedimiento de impresión: Huecograbado

Papel: Estucado, engomado, fosforescente

Dentado: 13 3/4

Formato del sello: 28,8 x 40,9 mm (vertical)

Efectos en pliego: 50

Valor postal: 0,39 €

Tirada: 1.000.000

INFORMACIÓN SOBRE EL MOTIVO DEL SELLO


El género pictórico del autorretrato se ve ahora plasmado con un sello dedicado al pintor neoclásico Mariano Salvador Maella. Este autorretrato de Maella está entre los fondos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. El autorretrato es el medio de expresión más íntimo de un artista porque implica plasmar sus propios rasgos su personalidad y deseo de ser inmortalizado. Este género tiene su razón de ser en la autoestima que desde el Renacimiento el artista tiene de sí mismo. El autorretrato permitía al pintor experimentar, en la soledad de su estudio, nuevas técnicas y lenguajes artísticos. En los retratos y autorretratos, la necesidad de representar la psicología del retratado motivó, con el paso del tiempo, un cambio radical en la expresión visual del género, acentuando aún más la importancia del gesto, la postura y la actitud o el movimiento del personaje representado como forma de comunicar un mensaje o sentimiento. Si bien los autorretratos desde el Renacimiento hasta finales del siglo XIX muestran a sus autores y a la vez protagonistas del tema con total verismo y realidad, los artistas de siglo XX otorgaron mayor importancia al color y a la identidad metafórica de retratado, pues aunque el rostro y sus rasgos se presentaran distorsionados, la identidad personal del retratado quedaba a salvo, llegaba a ser identificable.

El autorretrato de Mariano Salvador Maella (Valencia, 1739 – Madrid, 1819), también muestra al pintor en su juventud. Discípulo de Mengs y pintor de cámara en 1795, puesto que compartía con Goya, cultivó el retrato oficial y los temas religiosos. En su arte combinó el barroco dieciochesco con el neoclasicismo. Pasó varios años en Italia, donde aprendió la técnica del fresco, que luego plasmó en los murales y bóvedas del Palacio Real.


Texto: Francisco Vicent Galdón