SELLO | 900 ANIVERSARIO ALFONSO I, REY DE ARAGÓN (1104)

900 ANIVERSARIO ALFONSO I, REY DE ARAGÓN (1104)

DATOS TÉCNICOS DEL SELLO

Fecha de puesta en circulación: 12 de noviembre de 2004

Procedimiento de impresión: Calcografía y offset

Papel: Estucado, engomado, mate, fosforescente

Dentado: 13 3/4

Formato de los sellos: 28,8 x 40,9 mm (vertical)

Valor postal: 1,90 €

Efectos en pliego: 50

Tirada: 1.000.000

INFORMACIÓN SOBRE EL MOTIVO DEL SELLO

La escultura del rey aragonés Alfonso I, que se encuentra en el parque de Buenavista de Zaragoza, es el motivo que ilustra el sello dedicado a conmemorar el 900 aniversario de la coronación del monarca.

Hijo de Sancho Ramírez y de su segunda esposa Felicia de Roucy, Alfonso I fue coronado Rey de Aragón y Navarra en 1104. Sucedió en el trono a su hermano Pedro I al fallecer éste sin descendencia y fue llamado el Batallador por las numerosas campañas militares que emprendió contra los musulmanes. Valiente, aguerrido y gran militar, ha pasado a la historia como uno de los monarcas aragoneses más importantes por la expansión territorial alcanzada durante su reinado. Alfonso I el Batallador se casó con Doña Urraca, Reina de Castilla, si bien las desavenencias conyugales terminaron con la declaración de nulidad matrimonial por parte de la Iglesia. Fue herido gravemente durante el sitio de Fraga y falleció sin descendencia en 1134. A su muerte, y por decisión propia, dejó el reino en manos de las Órdenes Militares; una medida que causó gran caos en los territorios de su demarcación y no fue acatada por la nobleza, que apeló al Derecho vigente que determinaba que el sucesor debía de ser del linaje del monarca fallecido. Le sucedieron en el trono su hermano Ramiro II el Monje , como Rey de Aragón y García Ramírez el Restaurador , como Rey de Navarra. Ninguno de ellos fue reconocido como rey por la Santa Sede. El monumento a Alfonso I que aparece en el sello es obra del escultor aragonés José Bueno, y esta basado en una pintura de Francisco Padilla propiedad de Ayuntamiento de Zaragoza. La escultura tiene siete metros de altura, está labrada en mármol de Carrara y se colocó, en 1925, sobre un pedestal proyectado por el arquitecto Miguel Ángel Navarro. A sus pies aparece una figura de león fundida en bronce.

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